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La geografía de la violencia de género en Brasil

La geografía de la violencia de género en Brasil

Si cada país explorara la topografía de su crueldad, ¿cómo serían los mapas?

Un nuevo estudio sobre Brasil publicado el domingo pasado se centra en la violencia profundamente arraigada contra las mujeres en el país.

Según CNN, el estudio de Brasil, acuñado "Mapa de violencia 2010, ”Muestra que entre 1997 y 2007, 41.532 mujeres fueron asesinadas. Una mirada más cercana a las cifras revela más malas noticias: 10 mujeres mueren diariamente por esta causa. El cuarenta por ciento de las víctimas tenían entre 18 y 30 años, y la mayoría de los casos fueron instigados por familiares, cónyuges, ex novios u hombres a quienes rechazaron.

La conciencia sobre la violencia doméstica en Brasil ha ido en aumento durante décadas. Sin embargo, últimamente, las menciones suelen deberse a casos de alto perfil que generan expectación entre los medios nacionales. A principios de este mes, Bruno Fernandes, un futbolista / portero brasileño profesional, fue acusado de asesinar a su ex amante, Eliza Samudio. Después de que el caso salió a la luz, Marina Silva, candidata a la presidencia de Brasil en octubre de 2010, expresó abiertamente su preocupación por esta tendencia creciente. “Hemos visto repetidamente este tipo de episodios contra la vida de las mujeres”, explicó a The Guardian.

Diez mujeres mueren diariamente por esta causa. El cuarenta por ciento de las víctimas tenían entre 18 y 30 años, y la mayoría de los casos fueron instigados por familiares, cónyuges, ex novios u hombres a quienes rechazaron.

Las raíces de la consternación

La violencia contra las mujeres en Brasil se remonta a la historia temprana del país. En 1822, se impuso una ley que permitía a un hombre matar a su esposa adúltera, pero penalizaba el mismo acto cuando era perpetrado por una mujer. Y a pesar de que la ley fue revocada poco después (en 1830, después de que se obtuvo la independencia de Portugal), parecía mantenerse una fuerte creencia en su aceptabilidad social.

Durante años, la "emoción violenta" fue una excusa legal para los delitos contra la mujer. Sin embargo, a medida que el movimiento feminista se hizo prominente después de la redemocratización de Brasil en 1985, las mujeres comenzaron a relatar sus experiencias con la violencia doméstica. En última instancia, el "Ley de Violencia Doméstica y Familiar”(También llamada ley Maria da Penha, en honor a una figura feminista destacada que fue dejada parapalegica por su esposo abusivo) fue firmada en 2006. La ley triplicó el castigo por delitos relacionados con violencia de género y creó tribunales especiales con jurisdicción sobre estos asentamientos.

Sin embargo, ¿qué sucedió en los años previos a 2006? ¿Y por qué este tipo de violencia sigue siendo tan común en Brasil?

DDM / Comisarías de policía de mujeres

Una pieza de esperanza se destaca entre las iniciativas para poner fin a los crímenes contra las mujeres en Brasil.

El 6 de agosto de 1985, el primer delegacia de defesa da mulher - comisaría en defensa de la mujer–Fue creado en Sao Paolo. Para 2004, Brasil había abierto 339 “DDM” en todo el país con la esperanza de abordar y combatir adecuadamente la violencia de género.

Compuesto únicamente por mujeres oficiales, los DDM buscan brindar un lugar seguro donde las mujeres puedan expresar sus problemas y buscar acuerdos legales. Aunque muchas víctimas se sienten culpables por delatar a sus parejas o familiares, los funcionarios se mostraron optimistas de que esta nueva estructura podría reducir la ansiedad por denunciar los abusos a los oficiales varones.

Los DDM han logrado aumentar la conciencia sobre la violencia doméstica en Brasil, así como la necesidad de enfrentar este problema creciente. Las estaciones incluso aparecieron en un segmento de radio sobre su trabajo y en un programa de televisión "Delegacia Da Mulher,”Que duró dos temporadas a principios de la década de 1990. Además de aumentar el conocimiento general, los DDM han brindado apoyo emocional a muchas mujeres y las han ayudado a encontrar la fuerza para registrar sus casos.

Paradojas persistentes

A pesar del gran progreso de los DDM, varias paradojas han obstaculizado su capacidad para sacar realmente a Brasil de su cultura de violencia de género. Un país conocido por su brutalidad policial, los DDM de Brasil todavía son objeto de escrutinio y, a veces, incluso temidos. Otros han criticado a las propias mujeres policías, diciendo que ellas también mantienen estereotipos históricos sobre la masculinidad y no pueden identificarse con las víctimas. En este sentido, ser mujer no sensibiliza de forma natural a nadie ante este problema, y ​​esta realidad debe tenerse en cuenta.

También quedan obstáculos legales. Muchas mujeres esperan hasta el lunes para denunciar abusos mientras su esposo o amantes están en el trabajo. Sin embargo, en este punto, la prueba física del abuso con frecuencia ya no es obvia.

Además, los DDM carecen de recursos y métodos de formación adecuados. Y, en general, muchos se han quejado de que en Brasil, la burocracia impide presentar una denuncia por violencia doméstica. Estas deficiencias hacen que aliviar la violencia doméstica sea bastante difícil en sí mismo, y muy pocos casos terminan en los tribunales.

No obstante, la propia introducción de estas estaciones es un paso adelante. Aunque existen desde hace más de 20 años, aún queda mucho trabajo por hacer.

Si hay un punto para llevar del estudio de Brasil, es que debemos continuar observando e investigando críticamente el curso de la violencia. De esa manera, podremos adaptarnos mejor para combatir su origen y, con suerte, algún día, detenerlo en seco.

Conexión comunitaria

¿Cómo cree que podemos ayudar mejor a las víctimas de la violencia de género, tanto en Brasil como en otros lugares?

Ver el vídeo: Violencia machista en Brasil (Septiembre 2020).